Son dos obras ideadas para una futura exposición y realizadas para el concurso. Ambas obras
ESTÁN A LA VENTA y llevan el título de SOBERBIA, que hace referencia al pecado capital que condenó a
Luzbel.
Es un simbolismo de los miedos y defectos que nos dominan diariamente que ocultamos bajo una imagen, tanto de los demás como de nosotros mismos, de falsa seguridad y arrogancia. Junto a todo esto está el
autoengaño de trasladar la culpa a otros o a algo ajeno a nosotros, de ahí la representación mitológica de un ser
artificial convenientemente vengativo. Por eso las piezas representan a un Ángel femenino con las alas rotas y dobladas tras la
caída al ser expulsado, atormentado tanto por el abandono como por el peso de la responsabilidad de las miserias humanas.
En la primara escultura intento enfatizar más el abandono, convirtiéndola en una
marioneta sin hilos y mutilada por la caída, como un muñeco roto y abandonado. De ahí que sea una talla en madera
Sapeli con alas de latón dorado.


